Escudo del 
Colegio Salesiano 
"San Julián" 
Güines   EXALUMNO: 
Organo oficial de la Asociación 
de Antiguos Alumnos 
del Colegio Salesiano "San Julián" 
Güines, Habana, Cuba  
    

Don Bernardo Fernández Guerra

Mariano Domínguez

Bernardo Moisés Fernández Guerra nació en El Calvario, La Habana, Cuba, el 4 de febrero de 1914, siendo el decimoquinto hijo de los diecisiete procreados por Bernardo Fernández y Mercedes Guerra.

Contando con unos seis años de edad, inició sus estudios primarios en su pueblo de origen. Al la familia trasladar su residencia para la Víbora, en la ciudad de La Habana, Bernardo fue admitido en el colegio de los Hermanos de la Salle en el Vedado.

En el año de 1929 fallece su padre y bajo la guía espiritual del padre Francisco Mazzochio, ingresó, en el mes de septiembre del mismo año, en el seminario “Don Bosco” de Guanabacoa donde comenzó el noviciado. Allí estudió latín y un año de filosofía, continuando el segundo año de esta disciplina académica en Castroville, estado de Texas.

Justamente después de la caída del régimen gubernamental del Gral. Gerardo Machado y Morales en el año de 1933, regresó a Cuba, comenzando, entonces, en el seminario de Guanabacoa, el tirocinio (estudios magisteriales). Allí permaneció hasta que fuera trasladado a Güines para el año escolar 1936-1937 donde fungió como profesor de Ingreso (sexto grado).

En 1937 parte hacia Turín, Italia, donde permaneció durante un período de cuatro años estudiando teología. El 23 de junio de 1940, recibió el orden sagrado en la catedral de Turín, siendo el ordenante el cardenal Maurilio Fossati, arzobispo de Turín. Regresa a Cuba en 1941 y es destinado a Güines, donde por dos años ejerció como Consejero de Estudios.

En 1942 es nombrado director del Colegio dándose inmediatamente a la tarea de construir un nuevo plantel. El viejo caserón de la calle Pinillos No. 20, un antiguo cuartel colonial, ya resultaba inadecuado para la obra salesiana de la Villa de Güines y el insigne escritor güinero, Ernesto Fernández Arrondo, se dedicó a escribir sobre los salesianos de Güines en sus columnas del Diario de la Marina. Así fue que Bernardo logró que la entonces primera dama de Cuba, Paulina Alsina Vda. de Grau, se interesara por la obra y gestionara la donación, a principios de 1948, de los primeros $40,000. De esta aportación monetaria, $10,000 fueron utilizados para la adquisición de los terrenos (2 hectáreas) ubicados en la calle Mamey entre Arango y Tres. En ese mismo año de 1948, Bernardo fue relevado de sus responsabilidades como director del Colegio, siendo sustituido por el padre Adán Haub, a fin de que pudiera dedicar todos sus esfuerzos a la edificación del nuevo colegio.

Durante el gobierno del Dr. Carlos Prío Socarrás, se recibieron otros $20,000 para finalizar la construcción. El edificio estuvo listo para el inicio del curso escolar 1949-1950. Los fondos provenían de lo recaudado por la Lotería Nacional de Cuba. El proyecto fue diseñado por el arquitecto habanero, señor Portela, y la construcción estuvo a cargo de Simón Amich.

Una vez concluida, para su tiempo, tan extraordinaria obra, Bernardo fue trasladado al colegio salesiano de artes y oficios “Dolores Betancourt” de Camagüey, en calidad de Consejero de Estudios. En 1952, fue enviado a la finca que los padres salesianos poseían en Arroyo Naranjo en las cercanías de la ciudad de La Habana, donde se proyectaba la construcción de un nuevo seminario. Allí se dedicó otra vez, con igual esmero, a la tarea que mejor conocía, aportando todo su vigor, entusiasmo y experiencia a esta nueva obra que en cortos años se vería felizmente realizada.

Mas el fruto de tal dedicación y sacrificio, sería de corta duración ya que los atemorizantes truenos del 1959, presagiaban un siniestro acontecer: la expropiación del moderno seminario en 1961 y la expulsión de sus moradores. Fue, entonces, que en ese mismo año, como tantísimos otros cubanos, Bernardo se viera ante la única alternativa a su alcance: abandonar para siempre su patria.

A estas alturas y contando ya con 91 años de edad, con ese espíritu alegre y jocoso que siempre lo caracterizó, nos relata desenfadadamente y con expresiva satisfacción toda esta larga trayectoria, exclamando algo que emana desde lo más profundo de su corazón: “Siempre he sido muy salesiano”.

Miami, Florida - 7 de enero de 2006