Escudo del 
Colegio Salesiano 
"San Julián" 
Güines   EXALUMNO: 
Organo oficial de la Asociación 
de Antiguos Alumnos 
del Colegio Salesiano "San Julián" 
Güines, Habana, Cuba  
    

1960

1961

 

En el año escolar 1960-1961 el éxodo de familias cubanas hacia el exilio fue constante. Estas partidas dejaban honda impresión en quienes se quedaban. Entre los primeros alumnos de secundaria que emigraron estuvieron José Gómez Fuster, quien regresó a España con su famlia a finales del curso escolar 1959-1960 y Carlos A. García Hernández, quien se trasladó con los suyos a los Estados Unidos, durante las vacaciones de verano de 1960. La despedida de este último en el Aeropuerto Internacional “José Martí” fue particularmente emotiva, por ser uno de los primeros desgajes forzosos del alumnado, presenciados por un grupo de compañeros de Colegio.

Jaime Martorell poco después de su regreso a Barcelona.

Los primeros en partir de los años de escolaridad inferior fueron Enrique López Tejera y Alter Holland Alfonso, ambos del primer año de Secundaria Básica, como también Carlos Sergio Alvarez Murgado, de tercer grado. El miércoles 28 de diciembre de 1960, embarcaron en La Habana los hermanos Jaime y Juan Martorell Juvinyá de cuarto año de bachillerato y sexto grado respectivamente con sus padres y hermana. Marcial Cruz Sarría, alumno del Segundo año de Bachillerato y Eladio Alonso Alvarez se dirigieron a los Estados Unidos a principios de año, seguidos, no mucho tiempo después, por Germain Labat y sus familiares.

Juan Martorell Juvinyá

Proveniente de Barcelona, se matriculó en el Colegio con su hermano Jaime, en septiembre de 1957. Cursó en ese año el segundo grado de primaria. Al finalizarlo, sus resultados fueron de tal calidad, que mereció ser promovido al cuarto. A su regreso a España, en diciembre de 1960, cursaba el sexto. Como Jaime, fue estudiante aventajado y de excelente comportamiento. Aún hoy, sus compañeros de clase lo recuerdan con gran estimación.

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A partir de enero de 1961 las despedidas fueron casi constantes. Estas daban ocasión a los alumnos de secundaria para reunirse en grupos de condiscípulos en el aeropuerto. De regreso a Güines, espontáneamente se detenían para cenar en el restaurante llamado El Caporal, que se hallaba junto a la Carretera Central y cerca de San José de las Lajas. Tales reuniones tenían conjeturablemente por finalidad subconsciente disipar en alguna medida la pena natural ocasionada por la partida de amigos de años felices, quienes en manera definitiva se dispersaban por lejanos destinos. La atmósfera de alegría juvenil que caracterizaba esas comidas, compensaba los tristes instantes del adiós, anteriormente vividos.

Otra manera de esquivar la oprimente realidad del momento fueron la breves salidas nocturnas de los alumnos de quinto y cuarto año a una conocida heladería de Santiago de las Vegas. Estas actividades contribuyeron a fortalecer la solidaridad natural de los grupos.

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A principios del 1961, los Padres Méndez y Rodríguez, visitaron el Instituto de Güines, para solicitar de la Directora, Dra. Marta García, se fijara el horario de los primeros exámenes parciales que habrían de celebrarse en el Colegio. Numerosos estudiantes de ese centro público, advirtiendo que los sacerdotes se encontraban en la dirección del Instituto, colmaron el vestíbulo.

Al salir aquéllos, el numeroso grupo allí reunido, que ya sumaba varios cientos, prorrumpió en estruendosos aplausos y aclamaciones, mientras voceaba rítmicamente y en clamor unísono, diversas consignas anticomunistas. En el momento pareció que el incidente traería consecuencias represivas por parte de las autoridades marxistas, por haber adquirido aquella manifestación proporciones tumultuarias. Tal vez, por lo espontáneo e inesperado del hecho, todo quedó en calma, al menos por el momento.

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El sábado 31 de diciembre de 1960 la situación política reinante en la Villa se tornó aun más peligrosa. Las masas, incitadas por agitadores comunistas, pedían "paredón" para sacerdotes y religiosos. Este fatídico reclamo arreció en el curso de la noche. Los Padres Betancourt y Méndez permanecieron por varias horas en la azotea del Colegio, observando el curso de los acontecimientos. Sobre las 9:00 p.m. llegó al plantel el alumno de quinto año Gerardo González Dávila, en busca del Padre Director, con quien conversó brevemente. Este le recomendó prudencia y calma. A la mañana siguiente se recibió la noticia de que Gerardito había sido arrestado. Los días posteriores fueron de gran zozobra, porque los rumores sobre la suerte del joven, aunque confusos, eran sumamente intranquilizantes. Al cabo del tiempo se supo el veredicto - sentenciado a 20 años de cárcel. Gerardo González Dávila, a sólo 18 años de edad, pasaba así a constituir las primicias del Colegio Salesiano de Güines en el número de los héroes juveniles de ese tiempo. Después de indecibles sufrimientos, soportados con ejemplar valentía e inconmovible verticalidad de principios, volvería, más de dieciocho años después, a la libertad, dejando en las prisiones cubanas su juventud, como inapreciable contribución a la causa de la libertad de Cuba. El Colegio Salesiano de Güines lo consideró y considera hoy como uno de sus más preciados exponentes de valor y gloria.

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