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La reacción de los jóvenes
estudiantes de secundaria, en quienes los cambios
ocurridos en el ámbito nacional se podían
reflejar más, fue de tranquilidad y equilibrio.
Transcurrido el período de
transición, en que la capital recibió
a los nuevos líderes, el país vibró
con renovadas esperanzas.
En abierto contraste con éstas,
tuvieron lugar las primeras acciones revolucionarias
concentraciones, referéndums sobre ejecuciones,
juicios públicos transmitidos por televisión,
penas capitales sumarias
Los alumnos se reintegraron
a sus aulas y se intensificó la preparación
de los primeros exámenes parciales
(semestrales). Estos fueron rendidos a principios
de febrero de 1959. Para una preparación más
eficaz, se multiplicaron las horas de clases y de
repaso, prolongándose los períodos de
estudio hasta la noche.
La dirigencia del Instituto de Segunda
Enseñanza de Güines había cambiado
a tono con el acontecer nacional. El Dr. Rogelio Zaldívar
fue sucedido por el Profesor Régulo Cuesta.
El nuevo Director, vinculado al Colegio Salesiano
por larga amistad, le dispensó en todo momento
la mayor atención y benevolencia.
Los tribunales de exámenes
se constituyeron en el Colegio. Entre los profesores
del Instituto de Güines que administraron las
pruebas, cabe mencionar a la Dra. Carmen Alonso de
Sardiña, Dra. Raquel Carrera de Valeri, Dra.
Asela Cruz, Dra. Alicia Echevarría de García
Curbelo, Dra. Marta García, Dr. Antonio Maicas,
Dr. Mario G. Martínez, Dra. Mirta Pérez
de Tápanes, Profesora Juana Rosa Rodríguez
Arias, Dra. Olga Surós de Lavernia, Profesora
Isabel Villanueva de Gálvez y Dra. Elvira Zamora.
Los resultados correspondieron a
los esfuerzos realizados. Las calificaciones de los
tres años de secundaria fueron excelentes.
Preponderaron las de 100 y de sobresaliente. El sentido
de dedicación y de honor estudiantil era alto
entre los alumnos. Los repetidos éxitos académicos
continuaron proyectando y fortaleciendo la imagen
de solvencia educativa del Colegio.
Los cursos comerciales continuaron
su marcha con regularidad. Los alumnos de Comercio
se distinguían igualmente por su aplicación
y disciplina. Persistía, sin embargo, la escasez
de profesores de esta rama profesional en la zona
sur de la provincia de La Habana.
La situación educativa de
los grados de escuela primaria era también
cuidada y eficiente. Los horarios se observaban con
rigurosa exactitud, así como los períodos
de exámenes y demás indicaciones del
calendario escolar.
En estos años la responsabilidad
académica del Colegio había sido claramente
delimitada para su mejor funcionamiento. El Padre
Enrique Méndez estaba a cargo de la dirección
de los estudios secundarios Bachillerato y
Comercio. Para la atención de estos últimos,
se valió de la eficiente cooperación
de los profesores de las disciplinas comerciales.
Los grados de nivel primario, eran directamente cuidados
y atendidos por el Padre Armando Rodríguez,
Consejero de Estudios.
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El lunes
16 de marzo de 1959 falleció en La Habana
el Padre Felipe de la Cruz, uno de los primeros salesianos
que llegaron a Cuba. Sacerdote meritísimo,
estuvo my relacionado con el Colegio Salesiano de
la Villa. El Padre Méndez y otros salesianos
asistieron a la Misa Exequial celebrada en la Iglesia
San Juan Bosco de La Víbora y al sepelio, ambos
actos efectuados en la tarde del martes 17 de marzo.
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| 17 de abril
de 1959. Velada en honor del R.P.
José González del
Pino. Discurso pronunciado por
Carlos Taracido. José A.
Valeri y Enrique Alejo sostienen
las banderas cubana y argentina,
respectivamente. |
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En la noche del viernes
17 de abril de 1959, tuvo efecto en el salón
de actos del Colegio N. Sra. de Lourdes, del sector
capitalino de La Víbora, una velada-homenaje
dedicada al R.P. José González del Pino,
Inspector de las Antillas. Este acto, programado para
celebrarse el 19 de marzo, había tenido que
posponerse por la reciente muerte del Padre Felipe
de la Cruz.
Cada una de las casas salesianas
de La Habana tuvo a su cargo un número del
programa. El correspondiente al plantel salesiano
de la Villa del Mayabeque consistió en un disurso,
que llevó por título La Voz del Plata,
pronunciado por Carlos Taracido Rubio, alumno de tercer
año, teniendo por fondo musical el himno nacional
de la República Argentina. Mientras el joven
Taracido ofrecía su felicitación en
el proscenio, José A. Valeri y Enrique Alejo,
estudiantes del mismo curso, sostuvieron respectivamente
las banderas cubana y argentina. Esas palabras, por
encarnar el eco de la voz de su patria, conmovió
visiblemente al Padre Inspector, quien las agradeció
en sentidos términos.
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El miércoles
20 de mayo de 1959 resultó una jornada
inolvidable. En ella un nutrido grupo de segundo y
tercer año de bachillerato visitaron la ciudad
de Cienfuegos. Participaron en esta jira Enrique Alejo,
José Armenteros, Mariano Domínguez,
Antonio Hernández, Jesús Hernández,
Joaquín Hernández, Iván Martínezz,
Lázaro Naya, Manuel Pérez, Carlos Taracido,
José A. Valeri, Isidro Arbide, Eladio Alonso,
Reinaldo García, Carlos A. García, Lázaro
Guerra, José M. López, Jaime Martorell,
Ricardo Ortiz, Pedro Pérez, Juan Simón,
Manuel Taracido y Kelvin Zervigón. A los anteriores
se añadió Manuel Díaz, estudiante
de primer año. Acompañaron al grupo
los Padres Méndez y Armando Rodríguez
y el Profesor Armando Gouthman. René Gouthman
fue el conductor del ómnibus.
La salida tuvo lugar sobre las 5:30
de la mañana. La trayectoria se hizo por el
Circuito Sur, con una breve parada en Unión
de Reyes, provincia de Matanzas. Hacia las 11 del
día se llegó a Cienfuegos. De inmediato
el grupo se dirigió al Colegio de los Hermanos
Maristas, quienes les dispensaron cordial acogida,
facilitándoles el uso de la piscina del plantel.
Esto les permitó transcurrir unas horas de
saludable ejercicio y grata camaradería. Después
del almuerzo, que tomaron en el Colegio, se dirigieron
en lancha al Castillo de Jagua, atravesando la amplia
y hermosa bahía de Cienfuegos. Visitaron las
vetustas dependencias de esa histórica fortaleza.
Al regreso del recorrido marino, Tony Hernández
tuvo la agradable sorpresa de encontrar a sus padres,
quienes, siguiendo sus pasos, habían llegado
a la Perla del Sur, para asegurarse personalmente
de su bienestar.
El viaje de regreso se inició
sobre las cinco de la tarde. Llegaron a Güines
alrededor de la media noche. Tanto la ida como la
vuelta se caracterizaron por una atmósfera
de expansiva alegría.
En el repertorio de cantos de la
vuelta, dos números resultaron memorables -
Flores Negras y la Pachanga. El primero
se cantó repetidamente y con particular entusiasmo,
por ser la canción preferida del Profesor Gouthman.
El segundo, en boga en ese momento en los medios juveniles,
era muy del agrado de Rogelio Domínguez, quien
hacía solos en algunas de sus partes.
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En el mes de mayo de 1959, como
en los años anteriores, se tomaron fotografías
grupales de las diversas clases y actividades del
colegio. De éstas, se han podido encontrar
sólo las de los tres años de bachillerato
y una de las compañías de la Juventud
Salesiana, que se reproducen en estas Memorias.
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Los exámenes finales de todos
los niveles se rindieron con el habitual rigor y exactitud.
El acto de clausura del año escolar se efectuó
en forma privada, respondiendo a la filosofía
momentánea del nuevo régimen, que insistía
en la austeridad nacional.
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A la terminación del año
escolar 1958-1959, quedó suprimida la Sección
de Estudios Comerciales. Las causas que motivaron
esta determinación, previstas desde años
anteriores, fueron la imposibilidad de conseguir profesores
de asignaturas de esta rama profesional, tanto en
Güines como en la zona sur de la provincia, y
el hecho de dificultarse a los graduados encontrar
empleo, por no ser estos cursos de carácter
oficial.
El programa de estudios de tercer
año se adaptó de tal forma, que los
alumnos pudieron cursar todas las asignaturas requeridas
para la graduación.
A los demás estudiantes se
les proporcionó orientación individual
en lo concerniente a sus posibilidades de ubicación
escolar.
Es de justicia reconocer que la
Sección de Estudios Comerciales, en sus años
de existencia, cumplió una función de
reconocida eficiencia en la preparación profesional
de muchos jóvenes.
Estuvieron a su cargo de la enseñanza
de las asignaturas de Comercio - en el período
comprendido entre los años 1955 y 1961 - los
Profesores Jesús Hernández, Francisco
Rodríguez, Argelio de Armas, Rafael Guzmán,
Frank Torres y Lázaro Hernández, quienes
se distinguieron por su capacidad docente, dedicación
a la labor educativa y cordial adhesión al
Colegio.
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