Escudo del 
Colegio Salesiano 
"San Julián" 
Güines   EXALUMNO: 
Organo oficial de la Asociación 
de Antiguos Alumnos 
del Colegio Salesiano "San Julián" 
Güines, Habana, Cuba  
    
Padre Francisco Quintero Cabo, S.D.B.
(1916-2002)

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recuperación de la vista; para poner en libertad a los oprimidos… .”

– Luc. 4, 18

Padre Francisco Quintero Cabo, S.D.B.

Si toda muerte es humanamente dolorosa, lo es mayormente la de un sacerdote de las virtudes y del servicio del P. Quintero. Pero, si en toda partida de la tierra, a los cristianos nos ilumina la luz de la esperanza, ese resplandor brilla con particular brillantez en una muerte como la del P. Quintero.

Nació en Matanzas, el 17 de Septiembre de 1916, en el seno de una familia cristiana que fuera bendecida con el advenimiento de tres hijos. Fueron sus hermanos, David y Josefina. En su ciudad natal, aún muy joven, trabajó como enfermero en la Colonia Española. Manifestó siempre gran sensibilidad a la fe y a lo espiritual.

Por invitación de Juan Francisco Alfonso Valladares, colaborador del P. Savani en el establecimiento de la Obra Salesiana en esta parroquia, visitó el seminario salesiano de La Habana y poco después, en el 1937, ingresó en él. Emitió sus primeros votos en la Sociedad Salesiana en 1940. Los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial no lo permitieron realizar sus primeros años de estudios eclesiásticos con la secuencia normal, aunque sí los cumplió enteramente.

Joven salesiano, fue personal de las casas salesianas de Camagüey y de Guanabacoa. En Camagüey inició sus estudios teológicos y los prosiguió en Newton, New Jersey y en Aptos, California. Recibió la Ordenación sacerdotal en la Ciudad de México, el 23 de Diciembre de 1950. Ordenado por el Obispo Salesiano Mons. Piani, quien era entonces Representante del Pontífice Pío XII ante la Iglesia Mejicana, celebró su primera misa en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

Vuelto entonces a Cuba, desempeñó su ministerio sacerdotal en diversas obras salesianas, sucesivamente en Güines (1950-1953), La Habana, Santiago de Cuba, en su ciudad natal de Matanzas y de nuevo en la capital cubana

En 1958 fue destinado a Puerto Rico en los momentos en que se edificaba el Santuario de María Auxiliadora de Cantera. Fue entonces mano derecha del Padre Juan Ríu en tan abarcadora iniciativa. En Cantera permaneció por largos años, quizás hasta la década de los años 80, cuando fue destinado a Cataño.

Algún tiempo después la obediencia religiosa lo trajo a esta Parroquia de Calle Lutz. Tras algún tiempo de permenencia fue destinado a la Parroquia de Cristo Rey en la ciudad de Santo Domingo. Allí se entregó de lleno a la labor pastoral, especialmente en la administración del sacramento de la Reconciliación y a la dirección espiritual.

De regreso a esta Parroquia, labora con ahínco en la atención espiritual de los fieles, aunque sus años de la ancianidad se hacían ya sentir. En sus últimos tiempos fue cuidadosamente atendido por las religiosas de Santa Teresa de Jornet, en cuya residencia, confortado con todas las ayudas de la fe, partió al encuentro del Señor.

El Padre Quintero fue un sacerdote sencillo y humilde, íntegramente entregado a la atención de los pobres y de los enfermos. Fue un hombre activo, de gran capacidad de trabajo. Parecía no haber conocido el cansancio.

Una de sus características fue la atención a la dirección espiritual de los fieles y su dedicación al sacramento de la reconciliación. No era infrecuente verlo transcurrir largas horas en este ministerio.

Su devoción a la Madre del Señor fue profunda. De ello fueron muestras sus repetidas visitas a Medjugorie, ya en sus años de ancianidad, y su empeño por extender el amor a Santa María a los corazones de las personas que se le aproximaban.

Fue un sacerdote de oración y de gran espíritu de servicio.

Transcurrió en su patria de origen, Cuba, ocho años de su vida sacerdotal, y 44 años en Puerto Rico.

En él se cumplieron a cabalidad las palabras de “me ungió para evangelizar a los pobres”, por su caridad, su afán por ayudar al desvalido y por asistir al menesteroso. Y también las otras “para poner en libertad a los oprimidos” por su constancia en la administración del sacramento del perdón. Además, su devoción a Santa María, ha sido para él camino de vida eterna

Tras una vida de tanta entrega y de tan honda caridad, él ciertamente habrá oído las palabras del Divino Redentor; “Ven, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu señor.”

El P. Francisco Quintero falleció en Cupey, Puerto Rico, en el Hogar “Santa Teresa Jornet”(Pabellón de Sacerdotes), el Martes, 1 de Octubre de 2002, y fue sepultado en el Cementerio Porta Coeli de Bayamón, P.R., el siguiente Jueves, 3 de Octubre. A su funeral asistió el Provincial Salesiano de las Antillas, P. Angel R. Soto, residente en Santo Domingo, R.D. Participaron numerosos sacerdotes y fieles. La Misa exequial tuvo lugar en la iglesia de San Juan Bosco de Villa Palmeras, Santurce, P.R. El P. Enrique Méndez, S.D.B. pronunció la homilía fúnebre.